En el siglo XIX, Italia seguía un sistema de herencia tradicional conocido como «primogenitura». Según esta práctica, el hijo mayor heredaba la mayor parte de los bienes y propiedades familiares, mientras que los hijos menores de edad recibían una parte mucho más pequeña o, en algunos casos, no recibían nada. Esto dejaba a los hijos menores en una situación económica desfavorable y sin muchas oportunidades de progresar en su tierra natal.
. Muchos de ellos se enfrentaban a la pobreza y la falta de perspectivas para el futuro, lo que los llevó a buscar alternativas fuera de Italia en busca de una vida mejor y más prometedora.
A fines de 1870 la crisis agraria afecto al campo europeo provocada por la llegada en gran cantidad de productos alimenticios a base de cereales provenientes de zonas de mayor expansión agrícola como Rusia y Australia
Esta llamada crisis agraria fue uno de los signos de cambio de época en la agricultura italiana que fue gravada con impuestos fiscales en constante aumento.
Además de la inmigración familiar de nuestros ancestros hacia América se produce también la inmigración golondrina campesinos y recolectores que emigraban desde el campo hacia la pampa argentina en épocas estacionales y regresaban a su tierra
Durante el siglo XIX, la mayoría de los italianos que emigraron a Brasil provenían principalmente de las regiones del norte de Italia. Entre las regiones de origen más destacadas se encuentran Lombardía, Véneto, Piamonte y Trentino-Alto Adigio. Estas regiones experimentaron una alta tasa de emigración hacia Brasil debido a diversas razones, como la pobreza, la falta de oportunidades económicas y las dificultades políticas y sociales que enfrentaban en su país de origen.
Los italianos que emigraron desde estas regiones del norte de Italia buscaron en Brasil un futuro mejor y la posibilidad de acceder a tierras y empleos que les permitieran mejorar sus condiciones de vida. Muchos de ellos se asentaron en áreas rurales de Brasil, donde pudieron trabajar en la agricultura y participar en el crecimiento económico del país. La emigración italiana hacia Brasil dejó un legado perdurable en la cultura, la sociedad y la economía brasileña, y la influencia de la comunidad ítalo-brasileña continúa siendo una parte importante de la identidad del país
Los inmigrantes italianos se establecieron en diversas zonas de Brasil durante el período de inmigración. Al llegar a Brasil, muchos italianos se dirigieron a San Pablo A Espiritu Santo donde se dedicaron a la agricultura.
En Santa Caterina se establecieron especialmente en ciudades como Nova Trento y Nova Veneza.
Los inmigrantes italianos también encontraron su camino hacia el estado de Rio Grande do Sul, especialmente en ciudades como Caxias do Sul y Bento Gonçalves